14 de juny, 2014

TEXTO DE OPINIÓN PERSONAL

El racismo es uno de los temas más tristes y violentos que existen en la sociedad. Quizás suene a novela pastoril que un mundo lleno de diversidad y hermandad es el ideal, pero debería ser así.
Me parece denigrante el número de vidas perdidas a lo largo de la historia por un grupo de personas intolerantes. Es difícil evitar pensar en la gran purga de judíos en Alemania y en los países cercanos.
Es el defecto de la humanidad. Imagina a un blanco yendo por la calle. Si se cruza con un africano, ¿qué crees que hará? ¿Decirle buenos días con una sonrisa? Porque nunca lo he visto. Además, cuando hay un robo o un asesinato, siempre se culpa a alguien de raza o religión distinta a ti.
¡Cómo es de bella la imagen de dos manos diferentes estrechándose! ¡Cómo es de gratificante aprender cosas ajenas a ti, ¿aunque sea el nombre de un pañuelo? En realidad, esto lo sabemos todos. Lo que pasa es que cuando estás en un grupo sigues al "jefe" o a la mayoría, porque temes acabar siendo el marginado.
Yo no me considero muy racista. Sí, he dicho "muy". Cuesta contenerse a pensar mal, pero me siento orgullosa de tener en mi pandilla una chica de piel oscura, otra árabe y otra húngaro-rumanesa, y disfruto aprendiendo palabras en su idioma y sus costumbres.

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