Esta acción suelen realizarla los individuos más jóvenes de la unidad doméstica, aunque a veces es el mismo cocinero o su pareja quien lo hace.
Primeramente se tiene que elegir una mesa que tenga la función de principal. Es importante comprobar que el número de sillas de las que se dispone concuerda con el número de comensales.
Desplegamos el mantel en la superficie de la mesa, cuidando de que ni falte ni sobre mucho en ningún lado. Con un trapo húmedo se friega dando círculos rodeando la mesa, insistiendo en las manchas de comidas anteriores.
Entonces colocamos los platos, preferentemoente circularesy blancos, tantos como sillas haya. Posteriormente disponemos un tenedor en el lado izquierdo, un cuchillo en el lado derecho, una cucharita para postres en la parte superior y un vaso boca abajo cerca de la cucharita.
Dependiendo de la clase social, el número y el orden de los cubiertos y la servilleta, de papel o tela, puede variar. Si es una comida festiva o formal, se incluye al lado del vaso una copa de cristal.
Aproximadamente en el centro de la mesa colocamos un objeto que sirva para proteger el mantel. Si se desea, pueden repartirse platos o cestitas con pan cortado a lonchas y canapés u otros entrantes bien repartidos por la superficie.
Finalmente traemos las bebidas y llenamos los vasos y/o las copas antes de servir la comida.
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